Categoría: Desconocido

Estampas.

Lecturas para insomnes.  (I-II-III)

Relatos fantástico-eróticos disponible en Papel o Kindle (descarga digital) solo en amazon.

No era en absoluto infrecuente, ver a través de puertas y ventanas abiertas, escenas cotidianas y no tan cotidianas de la vida de sus inquilinos; lo mismo podía verse a un moribundo en el lecho de muerte al que se le estaba administrando el Viático, como gente que cenaba con las últimas luces del día o mujeres, en ropa de casa, atareadas con sus trabajos caseros.

Todavía bullían en las callejuelas, patios y replazas, un enjambre incesante de gente hablando, entrando y saliendo o simplemente, sentados tomando el aire a la espera de recogerse. Porque en cuanto anochecía, aquel hormiguero del que manaba gente sin cesar desde el amanecer, parecía como si, aplicando una irresistible fuerza succionadora, absorbiera hacia su interior a toda aquella multitud, barriendo las callejuelas, patios y replazas que se quedaban solas, más lúgubres que nunca, con apenas alguna luz oscilante en cualquier rincón y donde nadie, salvo las alimañas de la noche, cuyo habitat era ese, quería estar.

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Catástrofe cósmica.

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…se barajaron muchas hipótesis, que conforme avanzaban en su desarrollo y verificación, se iban desechando por incongruentes o imposibles. Finalmente, quedó la que ha pasado a ser versión oficial de los hechos, ampliamente corroborada por los datos y que dicho sea de paso, ha servido para conocer aspectos ignorados de la Física que ni el mismo Einstein llegó a predecir.

Para explicar estas causas debemos retrotraernos a varios años atrás, desde que se empezó a observar una circunstancia extraña que, si bien al principio no se le prestó demasiada atención, con el transcurso del tiempo, si mereció que algunos visionarios se ocupasen de ella. Nos referimos al hecho de la paulatina concentración de la chatarra espacial en un solo punto.

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Luces inciertas.

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“Historias al calor el brasero”. Misterio, erotismo y fantasía. A la venta únicamente en amazon

 

Al caer la noche, se había levantado una espesa niebla que cubría todo el pueblo, y hacía aun mas impenetrable la obscuridad. Algunos hachones encendidos en las esquinas, apenas proporcionaban algo de luz, y las llamas movidas por el viento, proyectaban sombras móviles sobre los muros de tal suerte, que parecía que una legión de demonios, trasgos y otros seres infernales, se había adueñado del lugar.

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El ahorcado.

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Primero fué un rumor, un runrún que poco a poco fué creciendo hasta que finalmente la noticia se confirmó. El nuevo vicario, recién llegado apenas unas semanas antes, se había ahorcado en la sacristía. Los motivos que le habían llevado a tomar una medida tan drástica eran desconocidos para todos. Los rumores, a cual más disparatado, se sucedieron uno tras otro. Unos decían que era por deudas de juego, que lo habían visto frecuentar alguna casa de mala nota en la que se jugaba fuerte, y se había visto obligado a prometer la entrega de reliquias sacras para cancelar esas deudas. Otros decían que era a causa de una mujer, que…

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Paisaje urbano.

Titulomd“Historias al calor del brasero”.- Relatos donde el erotismo, el misterio y la fantasía, se unen . De venta solo en Amazon.   amazon

 

Caminaban a través de la noche, abrazados, boca contra boca, bajo la luz de las farolas. Al cabo de unos minutos, tras doblar varias esquinas, llegaron ante la puerta cerrada de un portal y, mientras ella buscaba las llaves en su bolso, él miro el número sobre el dintel. El sesenta y nueve. Aquello era una prometedora premonición, pensó. Como adivinando sus pensamientos, la mujer lo miró de una manera enigmática mientras introducía la llave en la cerradura.
La puerta se abrió …..

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Caballeros medievales

“Historias al calor del brasero” Amor, erotismo, fantasía, misterio.

Meses más tarde apareció como primera avanzadilla, un escuadrón de treinta hombres a caballo … bajo el mando de un caballero al que todos se dirigían dándole el tratamiento de barón.

La niña quedó impresionada al ver al barón con aquellos caballeros, todos revestidos de hierro, con sus yelmos y cotas de malla, los petos y las lanzas refulgiendo al sol, avanzando como si nada pudiese interponerse en su camino. Era un magnífico espectáculo ver aquella pequeña tropa cabalgando a un trote contenido.

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Ilust.: Giuseppe Rava.

Árboles mágicos

De “Historias al calor del brasero”.- Amazón

Después de correr durante un rato más, ya casi sin aliento, se detuvo un instante para tratar de averiguar en que parte del bosque se encontraba y orientarse hacia una zona que le fuera conocida y segura. Tras observarlo todo, mirando alrededor de ella, llegó a la conclusión de que estaba en un lugar, en el que nunca había estado. Aquel sitio le era completamente desconocido, no sabía hacia donde ir, solo le quedaba seguir corriendo por aquel verde pasillo que, como una amable invitación, le ofrecía el follaje. Siguió corriendo, y unos minutos más tarde llegó a un pequeño claro en cuyo centro se levantaba un majestuoso árbol que, eso le pareció a ella, la invitaba a trepar por él. Se acercó un poco temerosa, contemplando la majestuosidad de sus ramas y la brillantez de sus hojas. Algo sintió en su interior, algún tipo de comunión hubo entre el árbol y la joven, que, perdido el miedo, trepó rápidamente por sus ramas que parecieron cerrarse tras ella.

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Magos

“Historias al calor del brasero”

La noche había caído largo tiempo ha. El silencio se había adueñado de la fortaleza y sólo las pisadas de los centinelas conseguían romper su manto. En la pequeña torre edificada hacia la mitad del puente que salvaba el enorme foso circundante de la fortaleza, parpadeaba una luz a través de la tronera que se abría sobre las negras aguas. Dentro de esa pequeña torre, al tenue resplandor de unas candelas, un hombre se afanaba en descifrar unos caracteres dibujados sobre pergamino.
Se trataba de un hombre de edad indefinida, algo encorvado y de movimientos pausados, que le definían como hombre de estudio. Sus maneras sin embargo, emanaban autoridad y una gran seguridad, su presencia infundía respeto y su mirada penetrante, temor. Todos se dirigían a él como Magister.

Ilust.: Fotograma de la película “El gabinete del doctor Caligari”

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