Mes: diciembre 2015

Humedad

“Historias al calor del brasero”. Erotismo, fantasía y misterio en su máximo grado.

Subimos a su casa, los labios me dolían de los besos, y de los mordiscos que había dado y recibido. En su cama hicimos el amor, casi sin interrupción, durante varias horas. Hizo con mi sexo lo que quiso, con los dedos y la boca, con la mano abierta apretando o aflojando, se mojo la cara y el cuerpo con todo mi jugo y me dió el suyo. Chupé y lamí su miembro hasta saciarme de él, lo metí en mi boca y cerré los labios sobre él, mientras me apretaba la cara contra su vientre…en fin, creo que hicimos todo lo…

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Ilust.: tomada de geheugenscollections.wordpress.com

 

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Círculo erótico

“Historias al calor del brasero”.- Amazon. Erotismo, fantasía y misterio.

La otra mujer, a su espalda, le acariciaba la parte más carnosa, y donde mayor es la curvatura, apretaba, como si estuviera verificando la dureza o la firmeza del músculo. Después, las manos se dirigían hacia la parte baja de las caderas y sujetándolo fuertemente, sentía como le apretaba contra el culo el monte de Venus, como lo movía, adelante y atrás, adelante y atrás, o en un breve circulo, una y otra vez. El hombre sentía que estaba siendo utilizado, y le gustaba, notaba la caricia de aquel vello suave que su dueña le pasaba a todo lo largo del corte anal que previamente le había abierto con las manos, para que el contacto fuese más intimo, tal, que parecía querer introdu-cirse en su orificio, y sentía también como el beso de aquellos labios, los otros, dejaba húmeda y hambrienta toda la zona. Sentía una desazón extraña y deseaba que la presión sobre su ano no cesara, que se convirtiera en algo puntiagudo que le penetrase.

 

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Les débordements de michou

 

 

 

Magos

“Historias al calor del brasero”

La noche había caído largo tiempo ha. El silencio se había adueñado de la fortaleza y sólo las pisadas de los centinelas conseguían romper su manto. En la pequeña torre edificada hacia la mitad del puente que salvaba el enorme foso circundante de la fortaleza, parpadeaba una luz a través de la tronera que se abría sobre las negras aguas. Dentro de esa pequeña torre, al tenue resplandor de unas candelas, un hombre se afanaba en descifrar unos caracteres dibujados sobre pergamino.
Se trataba de un hombre de edad indefinida, algo encorvado y de movimientos pausados, que le definían como hombre de estudio. Sus maneras sin embargo, emanaban autoridad y una gran seguridad, su presencia infundía respeto y su mirada penetrante, temor. Todos se dirigían a él como Magister.

Ilust.: Fotograma de la película “El gabinete del doctor Caligari”

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Dulce sabor

“Historias al calor del brasero”. Erotismo, sensualidad, misterio.

…le abrió las piernas, contemplo su pequeña raja y empezó a darle besos alrededor de ella; besaba sus ingles, a un lado y a otro, pasaba la punta de la lengua con suavidad infinita por su clítoris bajando hasta su culo, le abría los labios, completamente henchidos, con la lengua, y se demoraba con el sabor encendido de su fresa. Ella le dejaba hacer en un éxtasis de placer, ronroneaba y gemía, todo a la vez, mientras él la sujetaba con ambas manos, levantaba sus piernas y creaba una copa en la que bebía el jugo que destilaba su sexo. De pronto apretó los labios fuertemente contra los labios de ella, golosos de su boca, cogiéndola desprevenida y le hizo lanzar un ronco jadeo de placer, comenzó a frotarlo todo él con su boca, con su cara, apretando y aflojando…

Ilust.: Phyne Lamothe

Lamothe Phyne

La Noche

“Historias al calor del brasero”.

El espectáculo les sobrecogió. Por un momento quedaron mudos por el asombro antes de poder avisar a los demás. Nunca, nunca, habían visto un cielo de invierno estrellado, sin apenas contaminación lumínica. Quedaron mudos de asombro, empequeñecidos por la magnitud de la belleza de aquel espectáculo. Acostumbrados al cielo de la ciudad, ninguno imaginaba que pudiesen verse tantas estrellas, de tantos tamaños y de tantos brillos de diferente intensidad. Alguien comentó que el precio que se pagaba por el progreso, a veces parecía excesivo. Otro respondió que el problema no era el progreso sino la imprevisión y el despilfarro de los hombres. Pero todos coincidieron, que aunque solo fuese por la visión de aquel cielo, el viaje ya había merecido la pena. Parecían hipnotizados por el espectáculo. Alguien aventuró el nombre de alguna estrella, otro señaló hacia un punto y dijo que allí estaba la Osa Mayor, uno más llamó la atención sobre una especie de mancha blanquecina, alargada, que parecía como un río entre tanta estrella y comentó que aquello debía ser la Vía Láctea…costó trabajo abandonar la contemplación de tanta belleza, pero al final, se fueron retirando hacia el interior de la casa.

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Descarga

“Historias al calor del brasero”.- Amazon

…apenas empezóa chuparlo, sintió como el cura tenía un orgasmo corriéndose de forma casi inmediata con la polla aun dentro de lo boca … la mujer ahogada por su propio orgasmo, no pudo o no quiso evitar tragarse todo el líquido que emitió el hombre, quedando ambos, tumbados y exhaustos … estaba a punto de eyacular, el miembro se le puso aun más grande y mas rígido, totalmente encajado en ella, que…

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Ilust.: Apollonia Saint-Clair

Románico.

“Historias al calor del brasero”.-  Amazon

Después de comer visitaron la pequeña iglesia acompañados por su cuidador, que les fué relatando de una manera muy amena, las características más importantes de la construcción, les mostró algunas imágenes que presentaban un cierto interés y les contó quien era quien de los allí enterrados, cuya lápidas, desgastadas por el tiempo y millones de pies, apenas eran legibles. Durante el recorrido, captaron el silencio del lugar, el olor a incienso y la oscuridad de su interior, que invitaban a la meditación y suponía un remanso de paz. Una vez terminada la visita propiamente dicha, permanecieron sentados unos minutos en aquellos bancos, que tal vez durante siglos, habían visto como los fieles oraban con devoción.

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¿De que están hechos los sueños?

“Historias al calor del brasero”.   Amazon.

Nunca estuvo seguro si fué sueño o realidad o ni siquiera si aquella mujer era… dió un respingo en la cama y se despertó. ¡Que pesadilla tan horrible y tan extraña!. Aún estaba nervioso y sentía como temblaba todo él. Tenía el cuerpo sudoroso pero la humedad de las sábanas a la altura de sus muslo no era de sudor. Por lo visto el sueño había tenido un momento de realidad que se había plasmado en las sábanas mojadas…ella terminó por aceptar sus explicaciones relativas al dichoso sueño y le exigió que se olvidase de él…no era la primera vez que había tenido una pesadilla, y todas se olvidaban con rapidez. Pero aquella se había enquistado en él y lo malo es que siempre irrumpía…

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Ilust.: Ch. Malinsky